Formación interna: Antidesarrollismo

Leídos 6 párrafos (ver apartado TEXTO ORIGINAL) de un texto de Miguel Amorós sobre Antidesarrollismo, sacamos las siguientes conclusiones, a modo introductorio:

– El desarrollo, referido como progreso (como expansión económica, militar y avance tecnológico) por la burguesía, no se llevó a cabo por elección de las masas. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, el principal objetivo de las políticas de cada nación era el crecimiento económico (desarrollo como ellos definen). Así pues, cada Estado quería destacar económicamente y ello supuso el inicio de una nueva etapa desarrollista a la cual el proletariado tuvo que someterse para sobrevivir.

– En esta nueva etapa el proletariado dejaba de ser un obstáculo, pues a partir de un cierto grado de [bienestar] que se le ofrecía su potencial revolucionario iba menguando hasta desaparecer.

– Esta nueva etapa desarrollista centrada en el ámbito de producción material y beneficio capital significó la unificación de Estado y Mercado, de lo cual se deriva en que ser ANTIDESARROLLISTA, es también, como no, ser ANTICAPITALISTA Y ANTIESTATISTA.

– No critica de forma concreta el progreso tecnológico, teniendo en cuenta variedad de aspectos. Pero sí que critica el uso que se le dio a la tecnología y se sigue dando para acelerar la etapa desarrollista. Se hizo un pequeño grafico para explicarlo, se dijo:

 

graf-1

1. Dado que en un tiempo [y] se es capaz de producir una cantidad de producto determinada.

graf-2

2. Si el desarrollo tecnológico permite en un tiempo 6 veces menor [y/6] producir la misma cantidad de producto, eso no es algo malo, generalmente (pues siempre hay que tener en cuenta otros factores de estas tecnologías).

graf-3

3. Pero si se utiliza esta tecnología para producir en el mismo tiempo [y] una cantidad 6 veces mayor de producto, eso supone un problema.

 

 

Hay que tener claro que algunas veces se necesitará recurrir al tercer grafico por muchas razones (desastres naturales, guerras, etc.). Pero se ha recurrido y se sigue recurriendo a este método con el fin de demostrar que simplemente [YO] puedo generar más que [TÚ], lo que ha derivado en el afán de producir por producir, sin necesidad alguna.

– Esta capacidad de MACROPRODUCCIÓN es una herramienta que se utiliza para desarrollar mucha más cantidad y variedad de [productos – servicios], gran parte de ellos no necesarios, y que utilizados de la manera ‘’adecuada’’ deriva en un número cada vez más creciente de DISTRACCIONES que se encargan de desviar la atención de cada persona hacia banalidades. Lo que apaga todavía más el potencial revolucionario del proletariado, pues estx alcanza un nivel de bienestar tal, que ve justificado casi todo lo que ocurre a su alrededor.

– Esto último deriva en que casi cualquier gestión que quiera hacer el Estado se vea justificada con el pretexto de [Es por el progreso / Esto es desarrollo].

– Finalmente, toda esta capacidad que se adquiere de MACROPRODUCCIÓN, justificada por el DESARROLLO / PROGRESO, y que se consigue con la usurpación y explotación de recursos, conlleva, como todxs sabemos, a las constantes guerras por la crisis energética y supone un golpe crítico a la naturaleza con consecuencias ambientales que llevamos arrastrando con dos siglos de actividad industrial; contaminación, agujero en la capa de ozono, cambio climático, pandemias, urbanización generalizada, destrucción del territorio, etc.

TEXTO ORIGINAL

En los últimos tiempos se ha dejado sentir la necesidad de un enfoque global de la crisis capitalista desde una perspectiva libertaria y antidesarrollista, o sea, contraria al productivismo y estatismo de los dirigentes, instalados o aspirantes, tanto en sus versiones duras como en las alternativas. El nuevo planteamiento no consiste en un simple rechazo del neoliberalismo y del keynesianismo, del desarrollo “sustentable” y de la economía “social” integrada, distintas fórmulas politico-económicas de la implantación real y global del capitalismo. Más bien apunta contra el modo de vida industrial que éste impone (consumista y urbano), contra sus vías de penetración y expansión, contra la política institucional y contra el Estado. La idea de desarrollo es un reflejo degradado de la idea burguesa de progreso. En el lenguaje político, su uso es relativamente reciente y a menudo lo ha sido en oposición a la de “subdesarrollo” o dificultad de engendrar “riqueza” y repartir “bienestar”, es decir, problemas a la hora de acumular capitales y generar una determinada capacidad adquisitiva. El desarrollo no se justificaba en sí mismo, sino por su contrario, supuestamente indeseable. Así pues, no ofrecía posibilidad alguna de elección: era como un “tren en marcha” al que obligatoriamente había que subir. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento económico –el desarrollo- pasó a ser no sólo el principal objetivo de la política, sino la solución capitalista a todos los problemas políticos y sociales. En la nueva etapa desarrollista, el proletariado dejaba de ser un obstáculo, pues a partir de un cierto grado de “bienestar” su potencial revolucionario desaparecía. Es más, a medida que devenía una fuerza instruida y consumista, a medida que se alejaba de la penuria y devenía “capital humano”, contribuía a la estabilización del régimen. Gracias a una conjunción favorable de factores históricos de diversa índole, el capital había superado una etapa de dominio formal, estrictamente económico, y se estaba adueñando de cualquier actividad humana. En tanto que relación social mediatizada por mercancías absorbía cualquier aspecto de la vida íntima o pública. El sector terciario aumentó en detrimento de la industria y donde antes había clases luego hubo masas, suma de individuos aislados, sin memoria y sin vínculos, incapaces de relaciones intensas y compromisos duraderos, entregados a sus intereses particulares, fáciles de atemorizar y aptos para ser manipulados. Evidentemente, los cambios no ocurrieron sin contratiempos ni retrocesos, pues la resistencia obrera fue tenaz y la negativa de las nuevas generaciones a vivir sometidas a los imperativos del consumo dio lugar a episodios gloriosos de rebeldía como la revuelta americana de los sesenta, el Mayo francés del 68, la rebelión checoeslovaca de 1969, el Movimiento de la autonomía italiana del 77, el movimiento asambleario hispano o la irrupción de Solidarnosc en Polonia.

Por otra parte, la propia casta política vencedora era reacia a un uso moderado de sus privilegios y a sacrificar a su amplia clientela en aras de las exigencias de los mercados, por lo que a menudo trató de salvaguardar sus intereses corporativos recurriendo al nacionalismo y populismo en un afán de retardar la fusión del Estado y el Mercado. Sin embargo, la fusión era consecuencia lógica de un desarrollismo que unificaba la política con la economía, las finanzas con la vida y la urbe con el territorio. A partir de entonces, el anticapitalismo será también antidesarrollismo y antiestatismo, crítica de la política y de la industrialización del vivir, lucha antiurbanista y defensa del territorio. Las últimas crisis inmobiliarias, crediticias y financieras han puesto en entredicho la capacidad del sistema para aumentar la “demanda interna”, pero no han bloqueado su desarrollo. Simplemente han demostrado que las contradicciones que traban el crecimiento de la economía son cada vez mayores, pero de momento, posibles de superar por ejemplo con el empuje de los mercados “emergentes”, aunque al precio de reproducirlas a escala ampliada. Eso quiere decir que en la última etapa del capitalismo, el crecimiento global depende cada vez más de la demanda mundial de tecnología, materias primas y alimentos, es decir, de la logística, de las multinacionales y de las zonas donde, gracias a una reserva enorme de mano de obra, todavía es posible la expansión. Sin embargo, la crisis interna, estructural, no es la única que amenaza con paralizar el funcionamiento del sistema. La privatización y explotación intensiva de recursos conduce rápidamente a su agotamiento, dando lugar a una deriva demencial, tal como ilustran los proyectos empresariales y las guerras surgidas tras despuntar la crisis energética. Así pues, la fase extractivista que caracteriza el actual momento económico, sumada a las consecuencias ambientales de dos siglos de actividad industrial y al extraordinario auge de las infraestructuras, sobre todo de transporte, incuba un nuevo tipo de crisis que actúa desde fuera y se manifiesta en forma de ruina ambiental, fealdad, contaminación, agujero en la capa de ozono, cambio climático, pandemias, urbanización generalizada, destrucción del territorio, etc. El sistema intenta reproducirse y desarrollarse convirtiendo, con la ayuda de la tecnología, esa crisis externa en mercado, de acuerdo con los postulados de la “sostenibilidad”, pero sin poder evitar que las condiciones de vida bajo el régimen capitalista sean cada vez más física y mentalmente insoportables. La crisis aunque plantea la urgencia de una respuesta de masas, no desemboca necesariamente en una movilización general que reclame cambios drásticos y pugne por ellos. Predomina en las masas afectadas una actitud contraria, posibilista, ya que la sumisión es inevitable en sociedades anómicas. Fenómenos como la precarización de la mano de obra, el empobrecimiento y la exclusión no han provocado conflictos sociales de importancia, contrariamente a lo que hubiera pasado hace tan sólo unas décadas.

 

[TEXTO COMPLETO AQUÍ ]

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The Century of the Self: The Engineering of Consent (20 de Abril)

El viernes 20 de abril de 2018 en El Punt (C/ Garcilaso, 11) a las 18:00 se proyectará el documental “The Century of the Self: The Engineering of Consent”.

Emisión del documental y posterior debate + KafetaWhatsApp Image 2018-04-12 at 11.49.06

10 AÑOS SIN TI, 10 AÑOS CONTIGO

Tal día como hoy, 11 de noviembre, hace 10 años, nuestro compañero antifascista Carlos Palomino fue asesinado en los vagones del metro de Madrid. Josué Estébanez, un militar fascista que se dirigía a una manifestación contra la inmigración convocada por el partido neonazi Alianza Nacional, le asestó una puñalada en el pecho después de que Carlos le hiciera un comentario sobre su sudadera, de una conocida marca fascista.

Carlos se dirigía, junto a sus compañeres, a una contramanifestación convocada como respuesta a la movilización neonazi. Al subir al metro en la parada de Legazpi y ver a Josué, algunes antifascistas se percataron de que llevaba una navaja escondida detrás de la espalda. No fue el caso de Carlos. Sin que les compañeres tuvieran tiempo de reaccionar, Carlos se dirigió al militar señalando su camiseta y, segundos después, este hundía su navaja en el corazón del joven. Una puñalada de 7 centímetros en el ventrículo izquierdo provocaba su muerte momentos más tarde.

Tras el ataque del fascista, el caos cundió en la estación del metro. Les compañeres de Carlos intentaban buscar ayuda. Mientras tanto, Josué pasaba unos minutos dentro del vagón, negándose a salir y haciendo el saludo nazi hacia la ventana. Al salir, les amigues de Palomino trataron de detenerlo sin éxito, y Josué aprovechó el momento para asestar otra puñalada a otro militante antifascista. Mientras tanto, la ambulancia evacuaba a Carlos e intentaba reanimarle, pero ya era demasiado tarde. Carlos Palomino moría en plena calle, rodeado de sus amigues y compañeres. Tras esto, Josué fue alcanzado por algunes antifascistas y recibió una paliza. Posteriormente, fue detenido por la Policía Nacional.

Después de dos años de proceso, el asesino fue condenado a 26 años de prisión. Al recibir esta noticia, muches militantes fascistas proclaman la consigna “Josué Libertad. Defender tu vida no es delito”. Al parecer, para estas personas tampoco lo son las agresiones racistas u homófobas, ni siquiera el asesinato. Carlos no es la única víctima: Guillem, Lucrecia, Susana, Hassan Al Yahami, José, Jesús, David, Emiliano… Podríamos continuar la lista y llenar páginas y páginas con los nombres de todes les asesinades por el fascismo español, sin olvidarnos de todas las personas anónimas, sin identidad ni familiares que pudieran reconocerles tras su muerte. Ninguna de ellas merece ser olvidada. Por eso, Carlos, hoy tus hermanes te recuerdan, a ti y a todes les caídes. El mejor homenaje siempre será continuar la lucha.

10 AÑOS SIN TI, 10 AÑOS CONTIGO