El Estado marxista de transición. Wayne Price

“Marx abogaba por la “dictadura del proletariado”. Lo que quiso decir es que habría un tiempo, luego de la abolición del Estado capitalista, en el que la clase trabajadora, como un todo, gobernaría sobre los capitalistas y aquellos que los apoyaran. De ningún modo se opone este modelo a la autoorganización democrática de los trabajadores, así como la dictadura de la burguesía puede funcionar a través de una democracia burguesa. Lo que Marx y los marxistas quisieron decir al usar el término “dictadura del proletariado” ha sido analizado por Draper (1987; Ehrenberg, 1992). Draper demuestra que Marx y Engels se referían al gobierno democrático de la clase trabajadora. También muestra que –salvo una excepción– todos los marxistas hasta Lenin y Trotsky (e incluso después) lo interpretaron como un gobierno represivo, usualmente de una minoría. La única excepción fue Rosa Luxemburgo, que utilizaba el término en el sentido de un gobierno proletario democrático. Luxemburgo ha sido una de las principales influencias de los marxistas libertarios.

La así llamada “dictadura del proletariado” –en la concepción clásica de Marx– debía ser diferente a todas las formas anteriores de dictaduras en varios sentidos. No sería el dominio de una minoría sobre la mayoría de la población, sino que sería el dominio de una vasta mayoría (los trabajadores junto al resto de las clases oprimidas, tales como el campesinado, que seguirían los pasos del proletariado) sobre una minoría (la clase capitalista). No apuntaría a mantener una clase gobernante en el poder, sino más bien a disolver todas las clases en un socialismo sin clases y sin Estado. En función de estas diferencias me parece un error referirse al gobierno de los trabajadores como una dictadura, sin importar lo que Marx haya querido decir con esta expresión. A todo esto podría agregarse que el mundo ha cambiado con el tiempo y ya casi nadie usa esta palabra para referirse al gobierno de una clase. Muy poca gente en la actualidad sostendría que una dictadura es compatible con una democracia. Y, por supuesto, los gobiernos comunistas han usado la expresión “dictadura del proletariado” para referirse al ejercicio dictatorial del poder del Partido Comunista sobre el proletariado.
Como ya hemos visto, tanto las antiguas sociedades esclavistas como los modernos gobiernos capitalistas pueden adoptar variadas formas políticas, tiránicas o democráticas. Muchos marxistas afirman que lo mismo puede decirse del gobierno de los trabajadores. Esto es, que los trabajadores pueden ejercer el poder a través del democrático (y parecido a la Comuna) sistema de consejos obreros, pero que también puede hacerlo a través de un partido minoritario y revolucionario (Lenin) o del totalitarismo de un solo hombre (Stalin). Supuestamente todas éstas son formas posibles de “dictadura del proletariado”. Esto es lo que han sostenido aquellos que, a diferencia de los miembros del Partido Comunista, reconocían que la Unión Soviética estaba lejos de la democracia, pero que debía ser defendida como una forma de socialismo o de Estado de los trabajadores (como León Trotsky e Isaac Deutscher).
Sin embargo, la clase proletaria es diferente de los propietarios de esclavos o los capitalistas. No posee la propiedad privada de la industria. No tiene esclavos ni acciones de corporaciones que deban ser resguardadas por algún tipo de gobierno. El proletariado sólo puede administrar la sociedad de forma colectiva, cooperativa y democrática. La moderna sociedad tecnológica se encuentra cada vez más colectivizada, pero la colectivización de la industria no es, en sí misma, socialista. El capitalismo colectiviza a través de enormes corporaciones semimonopólicas. El capitalismo de Estado de Stalin estaba colectivizado. La pregunta es: ¿quién controla (posee) la economía colectivizada? ¿Los capitalistas de siempre, burócratas del Estado, o la clase obrera en su conjunto? Si alguien dirige la economía (y el Estado), supuestamente “por” los trabajadores, entonces éstos siguen en el lugar en que estuvieron siempre, debajo de todos, obedeciendo órdenes de sus jefes, siendo explotados. Si los trabajadores van a dirigir a la sociedad hacia el camino de la abolición del Estado, de las clases y de todas las formas de opresión, entonces deben poder dirigir por sí mismos la sociedad. La clase trabajadora debe ser democrática, o nunca podrá ser libre.
(…)
Sin embargo, en 1875, Engels había redactado una carta en la que proponía modificaciones al programa del partido a partir de la experiencia de la Comuna. “Todo el debate acerca del Estado debería ser abandonado, especialmente desde la Comuna, que ya no era un Estado en el sentido estricto de la palabra… Deberíamos por lo tanto promover el reemplazo de todos los Estados por la Gemeinwesen [comunidad], una vieja palabra alemana que bien podría tomar el lugar del término frances “commune”. Después de citar esto Lenin agrega, “¡Qué gritería sobre‘anarquismo’ comenzarían las luminarias del actual ‘marxismo’… si se les sugiriera una modificación como ésta del programa!” .
Entonces, para Engels la Comuna de París era, al mismo tiempo, la “dictadura del proletariado” (el gobierno de la clase obrera), y también, “ya no un Estado en el sentido estricto del término”. No era un Estado porque había dejado de ser una forma de organización social separada y por encima de los trabajadores. Era la autoorganización democrática del proletariado. Ya no se trataba de una minoría dominando y explotando a la mayoría, sino una mayoría que mantendría bajo control a lo que antes había sido la minoría explotadora, y por lo tanto, ya no sería un Estado.
El mismo argumento es retomado por Paul Mattick, un comunista consejista (antimarxista-leninista) que escribe que para “Marx y Engels… la victoriosa clase trabajadora ni establecerá un nuevo Estado ni tomará el control del Estado existente, sino que ejercerá su dictadura… Aun cuando asuma funciones previamente asociadas con las del Estado, esta dictadura [de la clase trabajadora] no debe convertirse en un nuevo Estado…
No es a través del Estado que puede realizarse el socialismo; porque la existencia del Estado implica que la clase obrera no puede autogobernarse, y ésa es la esencia del socialismo”. Éste es un punto importante, porque prueba que aun desde una perspectiva marxista no existe tal cosa como un Estado obrero.”
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