Imperialismo. Lenin

Como hemos visto, el imperialismo, por su esencia económica, es el capitalismo monopolista. Con ello queda ya determinado el lugar histórico del imperialismo, pues el monopolio, que nace única y precisamente de la libre concurrencia, es el tránsito del capitalismo a un orden social económico más elevado. Hay que poner de relieve particularmente cuatro variedades principales del monopolio o manifestaciones principales del capitalismo monopolista característicos del período que nos ocupa.
 
En primer lugar, el monopolio surge de la concentración de la producción al alcanzar ésta un grado muy elevado de desarrollo. Lo formas asociaciones capitalistas monopolistas, los cárteles, los consorcios y los trusts.
(…)
En segundo lugar, los monopolios han estimulado la captura de de las fuentes más importantes de materias primas, particularmente para las industrias  básicas y más cartelizdas de la sociedad capitalista: la del carbón y la siderurgia. El monopolio de las principales fuentes de materias primas ha aumentado terriblemente el poder del gran capital y agravado los antagonismos entre la industria cartelizada y la no cartelizada
 
En tercer lugar, el monopolio ha sugido de los bancos, que han pasado de ser modestas empresas intermediarias a ser ahora el monopolio del capital financiero. La oligarquía financiera rodea con una tupida red de relaciones de dependencia todas las instituciones económicas y políticas de la sociedad burguesac ontemporánea sin excepción; tal es la manifestación más llamativa de este monopolio.
 
En cuarto lugar, el monopolio ha nacido de la política colonial. A los numerosos “viejos” motivos de la política colonial, el capital financiero ha añadido la lucha por las fuentes de materias primas, por la exportación de capital, por las “esferas de influencia”, esto es, las esferas de transacciones lucrativas, concesiones, beneficios monopolistas, etc., y, finalmente, por el territorio económico engeneral.
(…)
Los monopolios, la oligarquía, la tendencia a la dominación en vez de la tendencia a la libertad, la explotación de un número cada vez mayor de naciones pequeñas o débiles por un puñado de naciones riquísimas o muy fuertes: todo esto ha originado los rasgos distintivos del imperialismo que obligan a caracterizarlo como capitalismo parasitario o en estado de descomposición. Cada día se manifiesta con más relieve, como una de las tendencias del imperialismo, la creación de “Estados -rentistas”, de Estados- usureros, cuya burguesía vive cada día más de la exportación del capital y de “cortar el cupón”. Sería un error creer que esta tendencia a la descomposición descarta el rápido crecimiento del capitalismo. No; ciertas ramas industriales, ciertos sectores de la burguesía, ciertos países, manifiestan, en la época del imperialismo, con mayor o menor fuerza, ya una, ya otra de estas tendencias. En su conjunto, el capitalismo crece con una rapidez incomparablemente mayor que antes, pero este crecimiento no sólo es cada vez más desigual, sino que esa desigualdad se manifiesta asimismo, de un modo particular, en la descomposición de los países más fuertes en capital (Inglaterra).”
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