Materialismo francés del siglo XVIII. Plejanov

“Sea como fuere, todos saben que los materialistas franceses consideraban toda la actividad psíquica del hombre como una variación de las sensaciones (sensations transformées). Considerar la actividad psíquica desde este ángulo de miras, equivale estimar todas las ideas, todos los conceptos y sentimientos del hombre como resultado de la influencia que sobre él ejerce el medio ambiente que la circunda. Y así es justamente como los materialistas franceses miraban este problema. Constante, fervorosa y categóricamente, de modo absoluto anunciaban que el hombre, con todas sus concepciones y sentimientos, es lo que su medio ambiente hace de él, o sea, en primer lugar, la naturaleza, y, en segundo lugar, la sociedad. “L’homme est tout éducation” (“el hombre depende íntegramente de la educación”), asevera Helvecio, entendiendo por “educación” todo el conjunto de las influencias sociales. Este criterio acerca del hombre, como fruto del medio ambiente, es la base teórica principal de las demandas innovadoras de los materialistas franceses. En efecto, si el hombre depende del medio ambiente que lo rodea, si a éste le debe todas las peculiaridades de su carácter, le debe también, entre otras cosas, sus defectos; por consiguiente, si quieren luchar contra estos últimos, tienen, de un modo adecuado que transformar su medio ambiente, y, además, el medio ambiente social, puesto que la naturaleza no hace al hombre ni malo ni bueno. Sitúen a los hombres en relaciones sociales racionales, esto es, en condiciones bajo las cuales el instinto de conservación de cada uno de ellos deje de impulsarlo a la lucha contra el resto de sus semejantes; concuerden el interés de cada hombre individual con los intereses de toda la sociedad, y la virtud (vertu) hará su aparición por sí misma, igual que la piedra carente de un sustentáculo, se viene por sí misma al suelo. La virtud no debe predicarse sino prepararla mediante una estructura racional de las relaciones sociales. Por la mano diestra de los conservadores y reaccionarios del siglo pasado, la moral de los materialistas franceses es, hasta hoy día, considerada como una moral egoísta. Ellos mismos la definieron correctamente, al decir que dicha moral, entre ellos, se transforma íntegramente en política.”

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