#YoTambienSoyAnarquista

El pasado día 30 de marzo a las 6h de la madrugada se ejecutó la segunda parte de la operación Pandora, llevándose consigo 28 detenidas, 14 acusadas de pertenecer a una organización criminal con fines terroristas y otras 14 por resistencia durante la práctica de los registros.

Un abuso de autoridad que ha llevado a un registro de centros sociales como la Quimera y 13-14 en Madrid, La Redonda en Granada y domicilios particulares de Madrid, Palencia, Granada y Barcelona.

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Juventudes Libertarias en Radio Klara

Sabado 6 de Diciembre las Juventudes Libertarias emiten un programa presentandose y hablando un poco de politica social.

Sera de 9 a 10 de la mañana en Radio Klara, dial 104’40 o en http://www.radioklara.org/radioklara/

¡Esperamos que nos oigas y nos comentes!

SOMBRA Y PAN NEGRO (Pan de centeno)

Entre la niebla que lo envuelve todo el mozo campesino vuelve al pueblo con hondas
amarguras en el alma y agobiantes fatigas en el cuerpo. La carreta,
rodando por el lodo se deshace en gemidos lastimeros tras de los bueyes de
pesadas carnes que marchan melancólicos y lentos. Las pequeñas ventanas de
la aldea son, en la oscuridad, puntos de fuego, la noche es fría y húmeda,
se oye lejanamente un brusco aullar de perros, y sembrando tristeza, una
campana vierte lágrimas lentas por un muerto; sin alegría, el pobre
campesino ha murmurado para sí, ya llego. Ya ve las puertas de su pobre
casa de barro sin pintar, ¿qué hallará dentro? ¿qué encontrará como premio
a su trabajo? sombra y pan negro. Él, en cuanto amanece, antes que el día
ahuyente las tinieblas de los cielos, oyendo el canto de los gallos deja
las sábanas morenas de su lecho, y lento, fatigado todavía, los párpados
cargados por el sueño, mal envuelto en sus ropas miserables, santas por ir
ceñidas a su cuerpo, con su azadón al hombro, o tras la yunta, a la ruda
labor marcha de nuevo para arrancar del seno de la tierra con sus robustos
brazos, con su esfuerzo, el pan blanco que comen los señores, los
déspotas, los vagos, los soberbios. Injusticia que el alma encoleriza y
hace rugir de indignación el pecho; todo para el gandul que no hace nada,
lo fino, lo mejor, lo más selecto, y para ti gañán, héroe sublime, ¡sombra
y pan negro! ¡ Oh, que bello es el campo! los poetas no encontraron jamás
nada tan bello, trigales, cielo azul, árboles, montes, pájaros, mariposas,
arroyuelos, crepúsculos de rosas y amarantos, ovejas, cabritillos y
corderos; amores de zagales y pastoras, flores, miel, soledad, valles
amenos. Ese es el campo de los falsos libros, ese es el campo de los vates
hueros. Hay poesías en él, mucha belleza, mucho sol, aire puro, flores,
pero ¡ oh verdad que debiera ser mentira! el campo es algo más, no es sólo
eso, el campo es el dolor del que lo labra sin gozar de los frutos de su
seno, el campo es la casucha pestilente, es la mujer hambrienta, el niño
enfermo, es ignorancia, desnudez, miseria, sombra y pan negro. Entre las
rojas llamas del verano Y entre los blancos fríos del invierno, Ancianos,
mozos, niños y mujeres bregan, se agitan en sudor deshechos. ¡oh que
amargor de vida!, entre las bestias, lo mismo que las bestias viven ellos.
Cuando alzan tristemente la mirada ven la ciudad brillante, allá, a lo
lejos, allí está el esplendor, el arte, el lujo, el placer, los teatros,
los museos, la música que eleva los espíritus, los libros que iluminan el
cerebro, los altivos palacios que deslumbran, los perfumes, las joyas, el
dinero; lo que hace de la tierra un paraíso, lo alegre, lo magnífico, lo
bello. Y en el campo, ignominia, frentes ciegas, usura, esclavitud,
flácidos miembros, chozos, greñas, guiñapos, escaseces, sombra y pan
negro. ¡ Oh hermano campesino, cuya vida resbala por el cauce del
silencio! entre zarzas de agobios y trabajos y sobre guijas de dolor
perpetuo, no he de excitar tu puño a la venganza, te quiero demasiado para
eso, la tea, el puñal, nada consiguen, nada logra ni el crimen ni el
incendio, pero es preciso que alces la cabeza, que exijas a la infamia tus
derechos, que pidas libertad para tu alma, que alcances nutrición para tu
cuerpo, que arrojes tus harapos de mendigo, que limpies de tinieblas tu
cerebro, que seas lo que eres, todo un hombre, que dejes de vivir como los
perros. ¡A redimirte, a redimirte hermano! ¡yérguete bravamente! ¡arriba!,
es tiempo de que no encuentres sólo en tu camino sombra y pan negro.

Miguel Rosendo Seisdedos.

Arte y anarquismo.

!Justicia en sociología, armonía en arte: la misma cosa […] El pintor anarquista no es aquel que representa cuadros anarquistas, sino quien sin preocupaciones de lucro, sin deseo de recompensa, lucha con toda su individualidad contras las convenciones burguesas y oficiales por una aportación personal […] El tema no es nada, o al menos no es nada más que una de las partes de la obra de arte, no más importante que los otros elementos, colores, dibujo, composición, etc. Cuando el ojo sea educado, el pueblo verá en los cuadros otras cosas que el tema. Cuando exista la sociedad que soñamos, cuando se haya desembarazado de los explotadores que la embrutecen, el trabajador tendrá tiempo para pensar e instruirse. Apreciará las diversas cualidades de la obra de arte”.

Paul Signac.

Estudiante de arquitectura, decide interrumpir su formación para dedicarse en exclusiva al mundo del arte. Atraído por los aires renovadores del impresionismo, especialmente influido por Claude Monet(Comenzó a interesarse por el manejo del pincel tras visitar una exposición de Monet en 1880), en segundo término tomó a Georges-Pierre Seurat como referente y su teoría del denominado: “contraste simultáneo” como base para establecer los puntos cardinales que determinan su estilo y evolución. Fallecido su mentor en 1891, éste pasó convertirse en la bandera del llamado puntillismo y a su vez en la voz “autorizada” del neoimpresionismo. Escritor e intelectual, además de artista, en 1899 publicó un pormenorizado trabajo en el que mostraba las claves de los principios teóricos de su método: De Eugene Delacroix al neoimpresionismo. Amante de la navegación, estableció el puerto de Saint-Tropez como amarre idóneo para captar en sus lienzos la luz, ambiente y vida surgida entorno al mar. Dueño de un estilo dominado por la luminosidad, el juego yuxtapuesto de las pinceladas y una tumultuosa muestra del color, siempre quiso mostrar unos cuadros ajustados estrictamente a la realidad, tal y como hizo su maestro: “Seurat mira, compara, entorna los ojos ante los juegos de luz y sombras, percibe el contraste, distingue el reflejo y juega un buen rato con la tapa de la caja que le sirve de paleta, luchando con la materia como lucha con la naturaleza”. Participó en la fundación del Salón de artistas independientes junto a Georges Seurat y Odilon Redon en 1884, del que en un futuro sería presidente. Inicialmente se alineó con los impresionistas, pero después de conocer a Georges Seurat en 1884 se adscribió, como artista y teórico, al neoimpresionismo o puntillismo. En sus obras plasmó sobre todo escenas marineras (puertos, veleros, faros), primero con un puntillismo estricto y después con un toque más amplio, proporcional a las dimensiones del cuadro. Son sus obras de estilo más libre, menos riguroso, las que revisten mayor interés y las que cautivaron de forman singular a Matisse. Dos cuadros, “El palacio de los Papas” y “La entrada al puerto de La Rochelle”, evidenciaron su creciente interés por la luz y los colores.

Aparición de la autoridad. Kropotkin

“En aquellos tiempos existían aún abundancia de tierras incultas y no había escasez de hombres dispuestos a cultivarla siempre que pudieran conseguir el ganado necesario y los instrumentos de trabajo. Aldeas enteras llevadas a la miseria por las enfermedades, las epizootias del ganado, los incendios o ataques de nuevos inmigrantes, abandonaban sus casas y se iban a la desbandada en búsqueda de nuevos lugares de residencia, lo mismo que en Rusia aún en el presente hay aldeas que vagan dispersas por las mismas causas. Y he aquí que si algunos de los hirdmen, es decir, jefes de mesnaderos, ofrecían entregar a los campesinos algún ganado para iniciar su nuevo hogar, hierro para forjar el arado, si no el arado mismo, y también protección contra las incursiones y los saqueos, y si declaraba que por algunos años los nuevos colonos estarían exentos de toda paga antes de comenzar a amortizar la deuda, entonces los inmigrantes de buen grado se asentaban en su tierra. Por consiguiente, cuando después de una lucha obstinada con las malas cosechas, inundaciones y fiebres, estos pioneros comenzaban a reembolsar sus deudas, fácilmente se convertían en siervos del protector del distrito.

Así se acumulaban las riquezas; y detrás de las riquezas sigue siempre el poder. Pero, sin embargo, cuanto más penetramos en la vida de aquellos tiempos siglo sexto y séptimo tanto más nos convencemos de que para el establecimiento del poder de la minoría se requería, además de la riqueza y de la fuerza militar, todavía un elemento. Este elemento fue la ley y el derecho, el deseo de las masas de mantener la paz y establecer lo que consideraban justicia; y este deseo dio a los caudillos de las mesnadas, a los knyazi, príncipes, reyes, etc., la fuerza que adquirieron dos o tres siglos después. La misma idea de la justicia, nacida en el período tribal, pero concebida ahora como la compensación debida por la ofensa causada, pasé como un hilo rojo a través de la historia de todas las instituciones siguientes; y en medida considerablemente mayor que las causas militares o económicas, sirvió de base sobre la cual se desarrolló la autoridad de los reyes y de los señores feudales.”

Inmigración y apoyo mutuo. Kropotkin

“Todo extranjero que aparece en la aldea kabila tiene derecho, en invierno, a refugiarse en una casa, y sus caballos pueden pastar durante un día en las tierras comunales. En caso de necesidad, puede, además, contar con un apoyo casi ilimitado. Así, durante el hambre de los años 1867-1868, los kabilas aceptaban y alimentaban, sin hacer diferencia de origen, a todos aquellos que buscaban refugio en sus aldeas. En el distrito de Deflys se reunieron no menos de doce mil personas, negadas no solamente de todas las partes de Argelia, sino hasta de Marruecos, y los kabilas las alimentaron a toda!. Mientras que por toda Argelia la gente se moría de hambre, en la tierra kabileña no hubo un solo caso de muerte por hambre; las comunas kabileñas, a menudo privándose de lo más necesario, organizaron la ayuda, sin pedir ningún socorro al gobierno y sin quejarse por la carga; la consideraban como su deber natural. Y mientras que entre los colonos europeos se tomaban todas las medidas policiales posibles para prevenir el robo y el desorden originados por la afluencia de extranjeros, no fue necesario ninguna vigilancia semejante para el territorio kabileño; las djemáas no tuvieron necesidad de defensa ni de ayuda exterior.”

La comuna aldeana. Kropotkin

 “La comuna aldeana era entonces el arma principal en la dura lucha contra la naturaleza hostil. Era, también, el lazo que los campesinos oponían a la opresión de parte de los más hábiles y fuertes, que trataban de reforzar su autoridad en aquellos agitados tiempos. El “bárbaro” imaginario, es decir, el hombre que lucha y mata a los hombres por bagatelas, existió tan poco en la realidad como el “sanguinario” salvaje de nuestros literatos.El bárbaro comunal, por lo contrario, en su vida se sometía a una serie entera y completa de instituciones, imbuidas de cuidadosas consideraciones sobre qué puede ser útil o nocivo para su tribu o su confederación; y las instituciones de este género fueron transmitidas religiosamente de generación en generación en versos y cantos, en proverbios y tríades,en sentencias e instrucciones.

Cuanto más estudiamos este período, tanto más nos convencemos de los lazos estrechos que ligaban a los hombres en sus comunas. Toda riña surgida entre dos paisanos se consideraba asunto que concernía a toda la comuna, hasta las palabras ofensivas que escaparan durante una riña se consideraban ofensas a la comuna y a sus antepasados. Era necesario reparar semejantes ofensas con disculpas y una multa liviana en beneficio del ofendido y en beneficio de la comuna. Si la riña terminaba en pelea y heridas, el hombre que la presenciara y no interviniera para suspenderla era considerado como si él mismo hubiera producido las heridas causadas.

El procedimiento jurídico estaba imbuido del mismo espíritu. Toda riña, ante todo, se sometía a la consideración de mediadores o árbitros, y la mayoría de los casos eran resueltos por ellos, puesto que el árbitro desempeñaba un papel importante en la sociedad bárbara. Pero si el asunto era demasiado serio y no podía ser resuelto por los mediadores, se sometía al juicio de la asamblea comunal, que tenía el deber de “hallar la sentencia” y la pronunciaba siempre en forma condicional: es decir, “el ofensor deberá pagar tal compensación al ofendido si la ofensa es probada”. La ofensa era probada o negada por seis o doce personas, quienes confirmaban o negaban el hecho de la ofensa bajo juramento: se recurría a la ordalía solamente en el caso de que surgiera contradicción entre los dos cuerpos de jurados de ambas partes litigantes. Semejante procedimiento, que estuvo en vigor más de dos mil años, habla suficientemente por sí mismo; muestra cuán estrechos eran los lazos que unían entre sí a todos los miembros de la comuna.

No está de más recordar aquí que, aparte de su autoridad moral, la asamblea comunal no tenía ninguna otra fuerza para hacer cumplir su sentencia. La única amenaza posible era declarar al rebelde, proscrito, fuera de la ley; pero aun esta amenaza era un arma de doble filo. Un hombre descontento con la decisión de la asamble a comunal podía declarar que abandonaba su tribu y que se unía a otra, y ésta era una amenaza terrible, puesto que, según la convicción general, atraía indefectiblemente todas las desgracias posibles sobre la tribu, que podía haber cometido una injusticia con uno de sus miembros. La oposición a una decisión justa, basada sobre el derecho común, era sencillamente “inimaginable” según la expresión muy afortunada de Henry Maine, puesto que “la ley, la moral y el hecho constituían, en aquellos tiempos, algo inseparable”.”